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Lo Que le Digo a Mi Enfermedad Mental Cada Mañana Antes de Ver a Mi Hija


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Tener hijos es difícil con o sin enfermedad mental. Puede ser difícil amarnos a nosotros mismos cuando es una lucha para levantarse de la cama todos los días o tener que literalmente volver a entrenar nuestros pensamientos todos los días para recordarnos a nosotros mismos que nuestros hijos son importantes y se alimentan de nuestra energía, observando y aprendiendo en silencio cada movimiento.

Vivo tanto con trastorno bipolar como con trastorno límite de la personalidad. A menudo soy muy dura conmigo misma, sintiéndome como una madre sin valor por querer tiempo para mí. No es raro que me sienta frustrada y ansiosa, sólo queriendo desaparecer mientras me sucumbo a los constantes pensamientos abrumadores que, a veces, consumen completamente mi mente.

Cada noche se acerca la ansiedad, donde dudo mi capacidad para ser una “buena” madre. Es ese síntoma del trastorno límite de la personalidad cuando “sabes” que no eres lo suficientemente buena. Después de una noche de sueño inquieto, empiezo a despertar y mirar el reloj, dándome cuenta que mi hija estará despierta en poco tiempo. Siento un poco de ira, queriendo aislarme del día… pero pronto escucho esos pequeños pies que viene hacia mi.

“Eres lo suficientemente buena, vales la pena. Tu sonrisa es contagiosa, y ella te necesita.”

Repito palabras similares a mí misma cada mañana mientras me preparo a que mi hija salte en mi cama, preguntandose en qué tipo de estado de ánimo estaré. (Después de todo, como dije, los niños están mirando y ella sabe que será una buena o no tan buena reacción de mi parte.)

Me doy la vuelta para saludar a esa preciosa carita con una sonrisa, sintiendo su calidez y amor. Una sonrisa es devuelta y seguida con un abrazo de buenos días. Ella es un hermoso recordatorio, mi hermoso recordatorio de que soy lo suficientemente buena. Un recordatorio de que necesito amarme a mí misma, por ella.

Selfie de mamá con hija

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Imagen Getty: Image Source