themighty logo

Mi Salud Mental Como Madre de un Niño Con Discapacidades


Nota del editor: ¡Gracias por leer The Mighty! Por ahora, como te darás cuenta, la mayoría de nuestro contenido está en inglés. Estamos empezando a cambiar esto porque, aunque estamos ubicados en los Estados Unidos, nuestra comunidad es global. De cualquier manera, ahora mismo puedes publicar en nuestro sitio o hacer preguntas en español — o en cualquier idioma que desees — para conectarte con otras personas en nuestra comunidad. Y no olvides seguir nuestra página en español!

Ser madres y padres es un desafío. No importa cuántas fotos felices publiquemos en línea, todos sabemos que de alguna manera, en algún lugar, cada uno de nosotros está luchando con un aspecto u otro de la crianza de nuestros niños. Puede ser una lucha temporal, pero cada persona tiene sus problemas. Es la realidad de la crianza.

Criar a un niño con una discapacidad ciertamente eleva ese desafío.

Las discapacidades de mi hijo me mantienen alerta todo el tiempo. No hay un momento en el que no esté pensando en él ni en algo relacionado con él. Añade todos los pensamientos típicos de la madre desconcertada que corren a través de nuestras cabezas a diario, y obtienes algo como esto:

¿Está a salvo?

¿Siente que lo han entendido?

¿Reprogramé las citas con el dentista?

¿Se está comportando en la escuela?

Realmente necesito dejar de comerme mis sentimientos.

¿Estoy haciendo lo suficiente por mi hijo?

¿Saqué algo del congelador para cenar?

¿Dónde puse ese papeleo?

Necesito borrar algunas de las fotos de mi teléfono.

¿Debo solicitar otra cita?

¿Qué puedo hacer para que mis otros hijos se sientan valorados e importantes?

¿Volverá a dormir en su habitación?

¿Qué día es?

Realmente espero que nadie entienda esa palabrota grosera que dijo en el supermercado.

A menudo, estos pensamientos son rápidos y aparecen al mismo tiempo en el lapso de un par de minutos. Puede hacer que mi cabeza gire. Pero después de 13 años, me he acostumbrado a correr a un alto nivel de estrés todo el tiempo. Normalmente estoy bien, pero de vez en cuando se hace evidente que al lidiar con todo el estrés añadido de criar a un niño con una discapacidad, que mi propia salud mental recibe una paliza.

Estoy cansada, estoy frustrada con los problemas que no se resuelven lo suficientemente rápido, y me pongo en último lugar en la larga lista de cosas que necesitan mi atención. Los correos electrónicos se acumulan, el peso se gana (porque comer pastelitos es más divertido que procesar sentimientos), las amistades caen en el camino. Darse cuenta de estas consecuencias se suma al estrés que ya se ha acumulado, creando un ciclo horrible donde te sientes super abrumada.

Por lo general, las madres no son excelentes para poner sus propias necesidades por delante de las de sus hijos, y en mis observaciones, eso es aún más cierto en la comunidad de padres que tienen hijos con discapacidades. Hay demasiado trabajo que hacer, así que seguimos adelante. Pero sé que necesito descansar. Sé que necesito más ayuda para conseguir ese descanso. Pero hacer el esfuerzo para hacer ese cambio es casi demasiado para agregar a mi lista, así que me opongo a ello. Con más pastelitos, por supuesto. Obviamente, esa no es la solución, ni siquiera a corto plazo. Eventualmente, necesito ir más despacio y enfrentar mis propios problemas para convertirme en la madre que la mayoría de la gente cree que soy. Necesito aprender a respirar, relajarme y terminar los libros que empiezo a leer que tengo que guardar porque algo más pide mi atención. Necesito descubrir de nuevo las actividades que disfruté antes de que tuve la increíble responsabilidad que es criar a un niño con una discapacidad. Necesito cuidarme a mí misma.

Hasta entonces, voy a seguir publicando esas fotos felices en línea, no porque quiera engañar a nadie, sino porque me traen alegría en los días en que no tengo tiempo para hacer nada más por mí misma. Soy un trabajo en progreso, como lo son todos los demás.

Otros artículos en español:

Sigue nuestra página en español para estar al corriente con todo nuestro contenido en español.

Imagen Getty: Lepusinensis